Me llamo Ricardo Llinares, nací en Sevilla en 1969 y me formé en la Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría.
Mi obra se enmarca dentro del expresionismo abstracto, con clara influencia de la Escuela de Nueva York de los años 50. Para mí, la abstracción es estructura: una composición donde el color habita y comunica. Inicia sus piezas con una mancha gestual, instintiva, sobre la que construye el equilibrio mediante pequeños gestos que van modelando la obra.


Trabajo con varios soportes a la vez, dejando reposar las piezas para observar y continuar. Concibo el color como un lenguaje sensitivo que conecta con la memoria y el subconsciente del espectador, evocando sensaciones o recuerdos. En mi obra, la distribución del color es clave: genera tensión, armonía o desequilibrio, según cómo se sitúen los pesos cromáticos.
Me gusta agrupar mis trabajos en series, que se van sucediendo de manera temporal pero vinculadas por un nexo. Cada una es consecuencia de la anterior, de tal modo que casi podría considerar todo el conjunto como partes de la misma obra, investigando sobre cuestiones de índole experiencial y personal sobre las que argumento la razón del proceso.
Desde hace algunos años, colaboro con Red House Art, que me ha acompañado en varios momentos clave de mi carrera. En 2025 desarrollamos juntos un proyecto que marcó un antes y un después en mi pintura: la asesoría artística para el hotel Kimpton Los Monteros 5*GL de Marbella, en la que realicé 22 obras originales de gran formato. Fue un reto apasionante y una oportunidad para trabajar el color como experiencia sensorial integrada en un espacio arquitectónico.
